La choza abandonada

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La llovizna persistía desde la madrugada. Soledad dormía, pero estaba consciente de lo que pasaba a su alrededor. En su sueño podía escuchar los rayos, la lluvia golpeando el suelo y los arboles rozando sus ramas. Desde el día que tuvo que separarse de su padre Soledad no había podido dormir como lo hacía antes. De repente escuchó un sonido en la puerta principal, precipitada se levantó de la cama y temblorosa se acercó poco a poco a la ventana de su nuevo cuarto, se asomó pero no lograba ver nada, el aguacero nublaba la vista. Decidió acostarse de nuevo en la cama y cubrirse con las ásperas cobijas que había encontrado en el viejo clóset del cuarto. Trataba de dormirse de nuevo, pero las imágenes de su hermana luchando desesperadamente con esos fuertes sujetos de negro subiéndola a una camioneta no paraban de aparecer como relámpagos cada que cerraba los ojos. La culpa era la responsable del insomnio de Soledad... cuando esos sujetos las embistieron ella logró soltarse y lo único que supo hacer fue correr y correr. Viendo desesperadamente como se llevaban a su hermana, pero nunca volvió a su rescate. Eso nunca se lo dijo a su padre, quien al enterarse del secuestro decidió mandar a Soledad a una pequeña choza abandonada en el pueblo donde él había crecido. Él haría cualquier cosa por proteger a sus hijas...


Soledad estaba cayendo en un sueño profundo cuando escuchó un fuerte ruido en el vestíbulo, alguien había irrumpido en la casa, asustada se escondió en la bañera y le puso seguro a la puerta del baño. Escuchaba desesperadamente como unos fuertes pasos subían las escaleras viejas de madera, el sujeto llego al segundo piso, ahora se escuchaban sus pasos en el cuarto... casi sin respirar soledad trataba de no hacer ningún ruido. Había un silencio total, cuando la voz de su padre irrumpió, "Hija, ¿estás aquí?", aliviada se paró rápidamente de la bañera y abrió la puerta del baño emocionada, pero del otro lado descubrió a un sujeto musculoso amenazando con una pistola a su padre en la cabeza. Él, en lágrimas, le pidió perdón a su hija porque ninguna cantidad de dinero podría rescatarla a ella o a su hermana, el sujeto las mataría de todos modos. Soledad no entendía que estaba pasando, hasta que el sujeto explicó a Soledad que su padre había atropellado a su hija hace 4 años mientras conducía ebrio, "Ojo por ojo" fueron las últimas palabras del sujeto antes de cambiar la dirección de la pistola y dispararle a Soledad.

Created: May 06, 2017

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